OPINIÓN LECTOR

10 thoughts on “OPINIÓN LECTOR

  1. Hola,
    Es de agradecer poder leer éste libro, que nos brinda la ocasión de acercarnos al tema de Dios y el mundo espiritual, sin tener que pasar muchas horas de estudio y dedicación como habrá tenido que pasar el autor, y al mismo tiempo que nos facilite el conocimiento de lo esencial de las distintas tradiciones religiosas y sus maneras de concebir el tema espiritual.
    Mi enhorabuena y gracias por contribuir a mi felicidad.

    • Totalmente de acuerdo. Es un maravilloso libro que nos explica el Atlas de la Espiritualidad desde todas las perspectivas, especialmente la humana, la más importante para el desarrollo personal y colectivo

  2. A medida que vas leyendo el libro y desvelando lo que envuelven sus magistrales frases, te vas dando cuenta como vas conectando, avanzando en todo aquello que intuiamos sobre el espiritu, lo humano y lo divino y que nunca fue nadie capaz de decirnos. Descubres como te vas alieneando con el espiritu y recojes el testigo allá donde un día lo dejaste.
    Disfruto de ir descubriendolo y de pensar lo mucho que me me hará descubrir. Un tesoro en mis manos.
    Muchas gracias por escribirlo.

  3. Hay veces que es dificil de leer, necesitas concentración y en determinadas ocasiones has de pararte y reflexionar, no se puede leer a la ligera. Supongo que ahí reside el descubrimiento que indicas Aina. La verdad es que son frases indiscutibles, no cabe contradición. Muchas veces me da la sensación de haber pensado en el contenido de algunas de ellas, peró nunca pude avanzar más, el autor me facilita esa tarea de seguir más allá. Es como si pudiese seguir dehilando el ovillo que habita en mi mente. Tengo siempre el libro a la vista para poder continuar en su lectura cada vez que dispongo de unos minutos. Me parece único, impresionante poder disponer de él. Saludos a todos.

  4. Muy interesante tu libro “El proceso humano de Dios”. Me he centrado en el capítulo del Mito cristiano: la humanidad, por entender que es el que más nos afecta ya que pertenecemos a esa civilización y religión.
    Siempre he pensado lo difícil que es hablar de Dios, pues tendemos a utilizar analogías, que en su caso, por muchos esfuerzos que hagamos serán errónea, ya que no es posible comparación alguna.
    La aceptación o no de ese Ser que desde el principio de la existencia del hombre este intuye, es una opción. Si se acepta, hay que ver cuál es la imagen que de Él se tiene y ser coherentes y consecuentes con lo que de ello se desprende.
    Sin llegar a la profundización de tu libro, yo he redactado cuál es mi imagen y mi creencia que te adjunto. Es muy simple, aceptar la imagen de Dios Amor y ser consecuentes y coherentes con ella.
    El tremendo cambio que experimenta el mundo, requiere ofrecer respuestas nuevas que sin negar las anteriores las transciendan e integren. El paradigma greco-romano en que están redactadas todas las verdades de la fe, es ininteligible para el mundo de hoy. Pese a los esfuerzos del Papa Francisco por impulsar el cambio en este cambio de época , veo muy poca predisposición a ello por parte de los representantes oficiales o profesionales de la religión. No saben, no quieren, no pueden o simplemente tienen pánico a que se les vaya de su control. Pero se les va.
    Un cordial saludo, Juan

  5. Creencia
    Creo en un Dios que crea por amor, única y exclusivamente por amor,
    Que no busca gloria y alabanza,
    Que crea un mundo dotado de autonomía, y no cambia las leyes de la naturaleza a su antojo,
    Que crea al ser humano, mediante un maravilloso proceso evolutivo, inteligente, dotado de razón, relacionable con toda la Creación y con una libertad sin límites, pero que conlleva la responsabilidad;
    Un Dios justo y generoso que impulsa, sostiene y promueve toda la creación;
    Un Dios que no exige, sino que invita; que no fuerza, sino que espera;
    Pero no una espera estática, sino un esperar que es un salir al encuentro;
    Un Dios que ante todo es amor y que no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa, más que salvarnos de nuestras resistencias culpables.

    Propuesta de CREDO CRISTIANO
    Creemos en Dios, Misterio profundo que nos constituye sin separación alguna.
    Vivimos confiados en Él, sabiendo que habita en cada uno de nosotros.
    Reconocemos a Jesús, como el hombre que captó su filiación divina y la nuestra.
    Que desveló el rostro humano de Dios.
    Que proclamó su mensaje de Amor, practicando el bien y la compasión.
    Nos adherimos a la Comunidad cristiana, la Iglesia, para compartir, celebrar y practicar las enseñanzas de Jesús.
    Damos gracias por nuestra existencia, que nos permite conocer, vivir y experimentar la Presencia que todo lo abraza.
    Humildemente esperamos el perdón de los pecados y entendemos la resurrección, como el retorno al Misterio infinito que nos constituye, origen nuestro y de todo cuanto existe. Amén.

    Justificación
    ¿Qué imagen de Dios tenemos? Evidentemente Dios no cambia, pero si lo hacen sus imágenes a lo largo de la Historia. Del Ser misterioso intuido por los primeros hombres, a través de los fenómenos de la naturaleza, del conjunto de dioses y diosas del Olimpo, que subían y bajaban, se casaban y engendraban cíclopes, héroes y titanes y del Dios único que capta el pueblo de Israel, a veces iracundo y vengativo, al Dios Amor de Jesús, ha llovido mucho.
    Es cierto que se habla de Él, pero luego no se es coherente y consecuente con lo que de ese concepto se desprende.
    De entrada hay que rechazar la visión de “un Dios que está en el cielo y nosotros en la tierra”, Dios está siempre entre nosotros. Está en el hombre, en la mujer, en la naturaleza y en la historia.

    Benedicto XVI en su Encíclica “Deus caritas est”, para explicar que Dios es Amor escogió la palabra agápe, que consiste en estar amando, ayudando y salvando, porque su esencia es amor.
    Esta imagen tiene unas consecuencias que consisten en entender que nada, absolutamente nada que signifique angustia, dolor, sufrimiento, cruz o muerte, puede desprenderse de ella ya que Dios es el antimal.
    El Dios Creador por amor, desde el principio de los tiempos, ha tratado de mostrar su imagen a la Humanidad, que la iba captando de forma imperfecta a lo largo de la Historia.
    El vocabulario cristiano está lleno de frases, imágenes y conceptos, que hoy en día son literalmente inaceptables y ello introduce la sospecha; se cree, pero se duda que las cosas puedan ser así; se duda, pero no se osa preguntar; se pregunta y no hay respuestas claras. La creencia se mantiene por rutina, por convencionalismo, por si acaso, por miedo o simplemente se abandona.
    Hay que tomar conciencia de este cambio de época que representa una de las mayores mutaciones de la historia y que afecta a la totalidad de lo político, lo social, lo económico…y lo religioso.
    La presencia de Dios en el ser humano, solo pretende su máxima realización y su acción es hacer que sea él que haga y así nos convierte en co-creadores, título muy enaltecedor, pero que conlleva el compromiso de embarcarse en la lucha por la justicia, la erradicación del hambre, la violencia… y esforzarse por establecer un mundo de paz y esperanza.

    Dios es una opción, se acepta o se deja. Pero si se acepta, hay que expresar qué imagen de Dios se tiene; porque de Dios sólo se pueden tener imágenes, ya que al ser Transcendencia pura, es impensable y no puede ser convertido en un objeto por nuestra mente dual. Al imaginar a Dios, tendemos a adjudicarle todas las virtudes y capacidades que consideramos más excelsas en el ser humano, puesto que nos consideramos la cúspide de la Creación. Sin embargo, ello conduce con frecuencia, por analogía, a dibujar un rostro de Dios como si un humano fuese.
    De Dios sólo sabemos lo que Él quiere revelar y que nosotros captamos dentro de nuestra limitadas posibilidades de conocer.
    Al elegir la idea de un Dios Amor como imagen, tratamos de expresar lo que ello significa y lo que de ese concepto se desprende. No necesita ni gloria ni alabanza, puesto que si tuviese una necesidad, ya no sería Dios; es Amor en acción, donación sin restricciones, entrega total que sólo desea ser acogido, sin imposiciones y enemigo de todo cuanto sea mal.
    Al recitar el Credo oficial, las personas se dan cuenta, si es que piensan lo que recitan, que hay expresiones que son increíbles, por ser opuestas a un razonamiento crítico que rechaza un lenguaje y conceptos petrificados en un tiempo, que no es el del hombre de hoy. No se puede entender que Jesús “ muerto y sepultado descendió a los infiernos ( cielo arriba e infierno abajo era la visión cósmica del momento de la redacción) al tercer día resucitó(¿por qué no al segundo?¿existe el tiempo después de la muerte?) y subió a los cielos ( otra vez el concepto cósmico) y está sentado a la derecha de Dios Padre ( ¿estaba cansado de bajar y subir?
    ¿ tiene Dios derecha e izquierda?).
    Habla de su nacimiento y muerte, pero no dice nada de su actitud durante su vida, que es lo que verdaderamente constituye su mensaje.
    Estas expresiones y muchas otras, corresponden a una etapa arcaica que ya no es la actual y por ello necesitan ser traducidas y transcendidas para transmitir lo que contienen a un lenguaje inteligible para nuestro tiempo.
    Definir a Dios es un imposible y hay que rendirse ante el Misterio profundo que Es. Cuando hablamos de Dios, lo hacemos siempre mal: al emplear la palabra cuando, ya estamos situando a Dios en el tiempo y Dios está fuera del tiempo, puesto que en la Eternidad no hay tiempo y Dios es Presencia a-temporal, siempre es aquí y ahora y por ello no tiene pasado ni futuro.
    De ahí se desprende que hemos estado siempre en la Eternidad, en el pensamiento de Dios que no tiene momentos ni ocurrencias y por eso sentimos el ansia de eternidad, de volver a ella pasado nuestro tiempo. Existir es ser en el tiempo. En la Eternidad éramos; al nacer comenzamos a existir y al morir dejamos de existir, pero no dejamos de ser. Somos seres espirituales que vivimos una aventura terrenal.( Teilhard de Chardin)
    Además, al crear en un acto de amor, Dios sólo puede darse a sí mismo, puesto que fuera de Dios no hay nada y todo está comprendido en Él. Por eso al esbozar el credo, decimos que estamos constituidos por Él sin separación alguna y que sabemos que habita en cada uno de nosotros de forma tal, que respetando nuestra libertad, quiere compartir nuestra experiencia vital.
    La Buena Noticia se produce con la aparición de Jesús de Nazaret, el hombre que toma conciencia de que Aquello que le constituye en el fondo de su ser, en ese rincón secreto en el que no entra más que uno mismo y Dios, es Dios.
    A partir de ese momento, la revelación es definitiva y la clave la da Jesús: el hombre es lugar donde Dios dice quien es. El hombre es la imagen del Dios viviente y la gloria de Dios. No hay kénosis ni abajamiento, Dios se gloría con la humanidad.
    Ahora ya sabemos dónde está Dios: en el hombre, en el hermano, en el que sufre, en el enfermo, en el marginado y también en el que es feliz y trabaja, alegrándose de sus triunfos y sufriendo con sus fracasos. Igual está en el pecador, al que ve como al hijo que va por mal camino y al que no deja de amar. Así podemos decir que Dios habita en cada uno de los seres humanos, porque respetando siempre su libertad, desea compartir su infancia, juventud, madurez, su profesión, su matrimonio, etc acompañándoles siempre con su amor.

    Al reconocer a Jesús como revelación completa de Dios, decimos que captó su filiación divina, en una experiencia íntima, profunda y espiritual, fruto de su interiorización que le llevó a ese rincón oculto, secreto , bodega o cogollo que todos tenemos y en el que no entra más que un mismo y Dios.
    Ahí fue donde esa percepción tan intensa y fuerte le condujo a pronunciar la palabra Abba, Padre. Pero esta palabra Padre no es preciso entenderla como la entendemos en el sentido biológico. Cuando atribuimos a Cervantes la paternidad del Quijote o decimos que Descartes es el padre de la Filosofía moderna, expresamos una relación de dependencia, pero no en el sentido estricto de paternidad biológica, sino como expresión analógica, cosa que referida a Dios es aún más difícil, ya que no comparable con nada.
    Esa revelación era algo que Dios hacía desde el primer momento de la Creación, a todos los hombres, mujeres y pueblos y que no acababan de captar. Pero como en todos los descubrimientos, siempre hay uno que es el primero que capta algo que estaba al alcance de todos, pero que nadie era capaz de ver, Es el ejemplo de Newton , la manzana y la ley de la gravedad.
    Captada su filiación divina y sabiéndose habitado por Dios, Jesús no se reservó el descubrimiento y lo comunicó a los demás diciéndoles:” cuando oréis al Padre decid: Padre nuestro” no dijo a mí Padre sino nuestro Padre, primera persona del plural, lo que significa nuestra filiación divina, igual que la de Jesús. Hemos sido creados por Dios, ex-amore , desde el amor y engendrados por nuestros padres como Jesús, por lo que podemos decir que somos suspiros de amor de Dios.
    Seguimos diciendo que descubrió el rostro amoroso de Dios y lo hizo mediante la parábola de Hijo Pródigo, en la que el Padre no espera la llegada de hijo, sino que sale al encuentro y perdona, dando por no hecho el mal producido.
    El resto de sus aportaciones las hace también por medio de sus parábolas y predicación. Pautas de comportamiento. El buen samaritano que ayuda al atracado frente a la indiferencia del sacerdote y del levita, expresa el deseo de Dios de ayudar al necesitado al quería atender desde el primer momento, pero no podía hacerlo porque necesitaba las manos de alguien. Y es que Dios actúa el mundo, pero no actúa en el mundo ( Karl Rhaner), porque nos ha hecho co-creadores y con la libertad somos responsables de nuestros actos.
    El Sermón de la Montaña, la preocupación por los enfermos, hambrientos o sedientos, la parábola del perdón, de los trabajadores de la viña, etc, son ejemplos de una actitud humana querida por Dios y una invitación a seguirla.
    Entendemos la adhesión a la Comunidad cristiana o Iglesia, como la forma fraternal de compartir y practicar las enseñanzas de Jesús y difundir su mensaje colaborando responsablemente y entendiéndola como un camino y no como sujeto y fin en sí misma.
    Vivimos con agradecimiento nuestra existencia terrenal, experimentándola como un don que nos permite percibir el Amor infinito que nos constituye y al que estamos destinados a volver.
    Conscientes de nuestra limitación y finitud, como todo lo creado, pero también de nuestra libertad, capacidad de decisión y responsabilidad, pedimos perdón por nuestros errores culpables durante la vida y tenemos la esperanza de la resurrección como retorno a nuestro origen, igual que las olas lo hacen a la profundidad del océano del que proceden.

  6. Me parecen muy interesantes tus propuestas sobre la enseñanza de la religión en los colegios.Siempre he pensado que lo que debería enseñarse es la Fenomenología de la religión, es decir., explicar el Hecho Religioso.Su nacimiento con los primeros seres racionales; su experiencia personal existencial; que al ser compartida comunitariamente da lugar a la aparición de las religiones, que a su vex crean figuras como los relatos, ritos, códigos de conducta,sacerdotes…Que tratan de codificar y estructurar las experiencias compartidas hasta concertirse en órganos de poder.

  7. Alguien puede orientarme dónde conseguir los tres tomos de “LA TABLA REDONDA”, soy de México y no los encuentro.

    Gracias.

    • Hola, perdona el retraso. Veo que en Amazon se pueden conseguir. Un saludo

  8. Un hermano, un buscador.
    Las palabras no pueden llegar a lo inefable, las palabras no puden reflejaran nunca completamente lo que se se siente, solo la musica y la accion amorosa es.
    Esa es la gran dificultad, por eso se escriben mapas para percibir el camino, que es una vuelta o giro, de encontrar lo mismo con diferentes ojos, con una conciencia nueva. Despues comunicarlo sin palabras, solo con accion en un orden general.
    En definitiva la accion parte de un punto, desde un estado que reproduce sus frutos en el camino.
    La simplicidad deviene de dar espacio a aquello que es la verdad del ser, como la idea que brilla en un instante para ser, la velocidad maxima. Por eso se pone incapie en el ejercicio de los valores espirituales hasta transformarse en automatismo de una genial maquinaria atomica.

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